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Peluca, mar embravecido y jet privado: la fuga que llevó a Oslo
Disfraces, puestos policiales, botes en mar abierto y un jet privado: la salida de la líder opositora venezolana hacia Oslo para recibir el Nobel de la Paz parece un guion de espionaje.

La operación fue arriesgada como simbólica y tuvo nombre propio.
“Operación Dinamita Dorada”Así bautizó el operativo Bryan Stern, veterano del ejército estadounidense y fundador de una empresa especializada en extraer personas de zonas de alto riesgo. “Dinamita” por el peligro y por Alfred Nobel, inventor del explosivo y creador del premio.
Un premio, un problema
Tras el anuncio del Nobel, la opositora prometió recibirlo en persona.
El desafío: vivía en la clandestinidad desde las presidenciales de 2024, que la oposición calificó de fraudulentas.
La reelección de Nicolás Maduro no fue reconocida por buena parte de la comunidad internacional y derivó en una ola de represión.
Apariciones fugaces
Con camisa blanca y bluyín, la dirigente hizo apariciones relámpago en manifestaciones y se retiraba en motocicleta para evitar detenciones.

Las entrevistas se realizaban por videoconferencia con fondo blanco, mientras autoridades insinuaban —con tono burlón— que se ocultaba en Valle Arriba, un acomodado sector de Caracas.
Peluca y controles
El operativo comenzó un martes. Disfrazada y con peluca, salió de la capital hacia una playa del norte del país.
Según Stern, logró cruzar de forma indetectable una decena de puntos de control policial, pese a la intensa vigilancia y la cooperación de múltiples servicios de inteligencia.
Mar
El plan se complicó: la embarcación elegida —un viejo pesquero para evitar sospechas— presentó fallas.
Con retraso, partió rumbo a Curazao en plena noche y con olas de hasta tres metros. Un GPS dejó de funcionar y el contacto se perdió por momentos.
“¡Bingo!” en alta mar
Desde otra nave, Stern aguardó hasta lograr comunicación. “¡Bingo! Dinamita Dorada”, anunció.
La pasajera llegó empapada y con frío, pensando más en reencontrarse con su hija que en el Nobel.
Ya a salvo, un jet privado la llevó a Bangor para repostar y luego a Noruega.
Heroína y regreso
En Oslo agradeció a quienes arriesgaron su vida y reconoció que hubo momentos de peligro real.
Stern la definió como “dura como el acero”. Pese a todo, reiteró que regresará a Venezuela.

¿La espectacularidad de estas operaciones fortalece la causa democrática o desplaza el foco del debate político?
La narrativa puede visibilizar la gravedad del contexto represivo y generar empatía internacional, lo que refuerza el respaldo externo a la oposición.
En ese sentido, el relato ayuda a dimensionar los riesgos reales que enfrentan sus líderes.
Sin embargo, también existe el riesgo de personalizar en exceso la lucha política, diluyendo el debate sobre propuestas, instituciones y salidas estructurales a la crisis.
El desafío es equilibrar el impacto simbólico con una agenda política clara.
A largo plazo, la atención internacional sostenida dependerá menos de episodios espectaculares y más de la capacidad de traducirlos en presión diplomática efectiva y cambios concretos para la población.



