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Masacre en Sídney destapa la sombra de Teherán

15 de dic de 2025

La masacre ocurrida en la playa de Bondi, en Sídney, no solo reavivó el temor al terrorismo en Australia, sino que abrió un delicado frente internacional ante las sospechas de que el ataque podría formar parte de una ofensiva más amplia contra intereses israelíes y la comunidad judía fuera de Medio Oriente.


Mientras las autoridades australianas evitan señalar responsables externos, fuentes de seguridad israelíes advierten que “la sombra de Teherán” vuelve a aparecer detrás de la violencia.


De acuerdo con altos funcionarios de seguridad de Israel, existen indicios de que el atentado se inscribe en un patrón creciente de intentos iraníes por organizar ataques contra objetivos judíos e israelíes en distintas regiones del mundo, incluida Australia.


En los últimos meses, afirman, se ha detectado una intensificación de estas operaciones mediante redes de agentes, grupos sustitutos y plataformas de incitación en el ciberespacio.


Las evaluaciones israelíes sostienen que Irán habría buscado expandir una infraestructura internacional de ataques violentos, incluso explorando posibles vínculos con organizaciones como Hezbolá, Hamás y grupos extremistas fuera de Medio Oriente.

Una fuente de inteligencia subrayó que, aunque las pruebas definitivas aún se revisan, “la dirección, el diseño y la logística de estos ataques terminan por conducir a Teherán”.


En paralelo, las autoridades australianas mantienen una investigación de gran escala sobre el ataque en Sídney.


La Policía Federal y los servicios de inteligencia confirmaron la detención de varios sospechosos, pero han evitado atribuir formalmente el atentado a un gobierno extranjero hasta concluir las indagatorias y el análisis de inteligencia.


Contexto político añade complejidad al caso

El primer ministro Anthony Albanese recordó que su gobierno ya acusó directamente a Irán de estar detrás de al menos dos ataques antijudíos previos en Australia: el incendio de una empresa de alimentos kosher en Sídney, en octubre de 2024, y el ataque contra la sinagoga Adat Israel de Melbourne, en diciembre del mismo año.


Esos hechos llevaron a Canberra a romper relaciones diplomáticas con Teherán.


No obstante, el gobierno australiano ha sido enfático en que dichas acusaciones se refieren exclusivamente a esos ataques anteriores y no al reciente atentado mortal en Bondi.


Aun así, la coincidencia temporal y el aumento de incidentes antisemitas han derivado en una mayor cooperación de inteligencia entre Australia, Israel y otros aliados.


El ataque del domingo dejó 15 personas muertas durante la celebración de Janucá en la playa, entre ellas una niña de 10 años, un superviviente del Holocausto y un rabino, además de 42 heridos.


Según la policía, los agresores —un padre y su hijo— dispararon durante 10 minutos con armas largas desde una pasarela, antes de que el hombre de 50 años fuera abatido y su hijo, de 24, detenido con heridas graves. Investigaciones preliminares apuntan a posibles vínculos con el Estado Islámico.


Ante la tragedia, el gobierno australiano acordó endurecer la legislación sobre tenencia de armas, revisando controles de antecedentes, el acceso de no nacionales a licencias y los tipos de armas permitidas.

Albanese calificó el ataque como “un acto de antisemitismo y terrorismo en nuestras costas”, mientras el país rinde homenaje a las víctimas y eleva a héroes civiles que arriesgaron su vida para salvar a otros.

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