Política nacional e internacional

“Los chinos se asimilaron mucho más rápidamente en México que en Estados Unidos”. Con esa afirmación, el empresario y autor franco-mexicano Hugo Wong resume su estudio sobre la inmigración china a Norteamérica desde el siglo XIX.

La investigación nació al abrir un antiguo baúl familiar en México que guardaba documentos y recuerdos de sus antepasados.
De esa exploración surgió el libro Los chinos perdidos de América, publicado por Hurst Publishers y Oxford University Press.
La obra reconstruye la emigración china a partir de la experiencia de sus bisabuelos, quienes llegaron primero a Estados Unidos y luego se establecieron en México.
La migración hacia México se intensificó tras la aprobación del Chinese Exclusion Act de 1882, que prohibió la entrada de trabajadores chinos a Estados Unidos.
Antes de esa ley, unos 300,000 chinos habían llegado a California atraídos por la fiebre del oro y la construcción ferroviaria.
Alrededor de 60,000 se desplazaron a México ante el endurecimiento legal. Wong subraya que, aunque los salarios mexicanos eran hasta diez veces menores, muchos inmigrantes optaron por el comercio en lugar del trabajo obrero.
A diferencia de Estados Unidos, donde predominó la segregación, en México hubo mayor mezcla cultural y matrimonios entre chinos y mexicanas.
La historia no estuvo exenta de violencia.
Entre el 13 y 15 de mayo de 1911 ocurrió la matanza de 303 chinos en Torreón, un episodio marcado por resentimientos económicos y saqueos.
Pese a ello, la comunidad dejó huella profunda, incluso en la alimentación del norte del país, al introducir el consumo de hortalizas en una dieta tradicionalmente más basada en carne.
Hoy, aunque los censos registran poco más de 2,.000 nacidos en China en México, la población de origen chino es considerablemente mayor, heredera de aquella migración de finales del siglo XIX.
