Islandia vuelve a cazar ballenas tras dos años de pausa
Después de dos años sin actividad, los barcos balleneros de Islandia volvieron al mar para iniciar una nueva temporada de caza comercial de ballenas, una decisión que ya provocó protestas de activistas y críticas de organizaciones defensoras de animales.

De acuerdo con medios locales, los dos buques autorizados para esta actividad zarparon desde Reikiavik tras realizar pruebas de sus arpones.
Antes de su salida, un manifestante incluso se ató al mástil de una de las embarcaciones para intentar impedir el inicio de la temporada, aunque finalmente fue retirado por la policía.
Islandia es uno de los únicos tres países del mundo que todavía permiten la caza comercial de ballenas, junto con Noruega y Japón.
La actividad había permanecido suspendida durante 2024 y 2025 debido a problemas económicos y a que las empresas consideraban que no era rentable continuar con las operaciones.
Menos capturas, pero sigue la controversia
Las autoridades islandesas establecieron límites más bajos para esta temporada.
El máximo permitido será de 150 rorcuales comunes y 168 ballenas minke, cifras menores a las autorizadas en años anteriores.
Sin embargo, grupos ambientalistas consideran que la reducción no cambia el problema de fondo.
Organizaciones internacionales sostienen que las ballenas sufren durante la captura y cuestionan que la demanda de su carne ha disminuido considerablemente entre la población islandesa.
La decisión resulta aún más llamativa porque el gobierno islandés prevé presentar este mismo año una iniciativa para prohibir definitivamente la caza de ballenas.
Mientras tanto, los arpones ya volvieron al mar y la polémica internacional también.




