Política nacional e internacional

Europa avanza hacia la prohibición de redes sociales para menores
Tras la aprobación en Francia de una ley que prohíbe el uso de redes sociales a menores de 15 años, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció una medida similar para menores de 16, con el objetivo de evitar que “el espacio digital se convierta en el salvaje Oeste”.

La iniciativa se suma a una ola regulatoria en Europa ante la creciente preocupación por los efectos psicológicos del consumo digital en niños y adolescentes.
Alarma por la salud mental
Expertos advierten que el consumo prolongado de contenidos dañinos y el “escroleo” infinito están reprogramando el desarrollo cognitivo de los menores, generando ansiedad, depresión y otros riesgos de salud mental.

Investigaciones citadas por analistas europeos muestran una fuerte correlación entre el uso intensivo de redes sociales y problemas psicológicos, especialmente en poblaciones jóvenes en etapa de desarrollo.
Un efecto dominó en la UE
Además de Francia y España, países como Dinamarca, Italia, Grecia, Portugal, Austria y el Reino Unido evalúan restricciones similares.
El Parlamento Europeo incluso ha recomendado una prohibición general para menores de 16 años, con excepciones condicionadas al consentimiento parental.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha respaldado la idea de un límite de edad común en toda la Unión Europea.
La verificación de edad y el dilema digital
Entre las propuestas destaca la creación de una identificación digital europea que permitiría verificar la edad sin revelar datos personales sensibles.

Sin embargo, colectivos juveniles y defensores de derechos digitales advierten sobre riesgos de privacidad y cuestionan la eficacia real de estas prohibiciones, calificándolas como medidas simbólicas que no resuelven los problemas estructurales de las plataformas.
Problemas estructurales no resueltos
Críticos señalan que la adicción digital no se soluciona con límites de edad, ya que prácticas como la reproducción automática, los algoritmos de recomendación y el diseño adictivo de las plataformas seguirán afectando a usuarios de todas las edades.
Además, subrayan que la dependencia europea de plataformas tecnológicas estadounidenses limita la soberanía digital del continente.
La UE frente a las big tech
Aunque la Ley de Servicios Digitales (DSA) obliga a las grandes plataformas a mitigar riesgos algorítmicos y proteger a los menores, su aplicación efectiva ha sido limitada.
Esta frustración ha llevado a los gobiernos nacionales a impulsar prohibiciones directas.



