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El presidente estadounidense Donald Trump afirmó este martes que el T-MEC “no tiene ninguna ventaja real” para Estados Unidos y lo calificó de irrelevante, al tiempo que sostuvo que Canadá es quien realmente lo necesita.

Sus declaraciones reavivan la incertidumbre sobre el futuro del pacto comercial.


Presión para repatriar la manufactura

Trump insistió en que su gobierno no necesita productos manufacturados fuera del país, en particular automóviles producidos en México o Canadá.

“Queremos traerlos aquí”, afirmó, reforzando su discurso de relocalización industrial y fortalecimiento de la producción nacional.


El escenario: industria automotriz

Las declaraciones se dieron durante un recorrido por una planta de Ford Motor en Dearborn, previo a un discurso económico en Detroit, corazón histórico del sector automotriz estadounidense.


Un acuerdo en revisión

El T-MEC, vigente desde 2020 y sucesor del TLCAN, será revisado este año para definir si continúa, se renegocia o se deja expirar.


El acuerdo fue negociado durante el primer mandato de Trump, lo que añade una dimensión política a su posible redefinición.


¿La crítica de Trump al T-MEC responde a una estrategia real o a una herramienta política de presión?

El discurso de Trump puede interpretarse como una táctica de negociación dura, destinada a reposicionar a Estados Unidos con mayor ventaja antes de la revisión del acuerdo.

Sin embargo, también refleja una visión económica centrada en la autosuficiencia, que prioriza el impacto político interno sobre la estabilidad de las cadenas regionales de valor.


El riesgo es que, al debilitar el T-MEC como marco común, se genere incertidumbre para empresas e inversionistas, afectando a los mismos sectores industriales que se busca fortalecer.

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