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Cuba a oscuras: tercer apagón nacional en marzo y Trump amenaza con tomar la isla

La tarde del sábado 21 de marzo, Cuba se sumió nuevamente en la oscuridad. Una avería en la central termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey, desencadenó un efecto dominó que provocó la desconexión total del sistema eléctrico nacional, dejando a aproximadamente 10 millones de personas sin energía eléctrica. Es el tercer apagón nacional en marzo y el séptimo desde octubre de 2024. El colapso no fue una sorpresa: el sistema eléctrico cubano opera al límite hace meses, agravado por un bloqueo petrolero sin precedentes impuesto por la administración Trump que ha cortado el flujo de combustible hacia la isla. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó el viernes que no ha llegado petróleo a Cuba en los últimos tres meses, mientras las calles de La Habana y otras ciudades se iluminan con las linternas de teléfonos móviles y los cubanos enfrentan una de las crisis humanitarias más severas en décadas.


El cerco energético de Trump: asfixia calculada

El 29 de enero de 2026, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles extraordinarios a cualquier país que venda o proporcione petróleo a Cuba. La medida paralizó la generación distribuida, que representaba el 40% del mix energético de la isla. El Comando Sur de Estados Unidos y el Comando del Indo-Pacífico coordinaron la captura de al menos diez tanqueros vinculados a la red de suministro cubana entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, entre ellos el Skipper, el Centuries, el Marinera y el M Sophia, con cargamentos que sumaban millones de barriles de crudo. El suministro desde Venezuela se interrumpió tras la detención de Nicolás Maduro en enero, y su sucesora Delcy Rodríguez no ha retomado los envíos ante las presiones de Washington. Incluso un intento de abastecimiento con gasoléo ruso fue frustrado cuando Estados Unidos vetó el paso de cargueros el viernes 20 de marzo, un día antes del nuevo apagón.


"Creo que tendré el honor de tomar Cuba": la retórica de Trump

Desde la Oficina Oval y acompañado por el secretario de Estado Marco Rubio, Trump no ha ocultado sus intenciones sobre Cuba. El lunes 16 de marzo, mientras la isla sufría un apagón nacional, declaró: «Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Quiero decir, ya sea que la libere, la tome, creo que puedo hacer con ella cualquier cosa que quiera». Rubio, por su parte, fue más directo sobre el objetivo de Washington: «Los que están a cargo no saben cómo arreglar la economía de Cuba. Así que tienen que poner a gente nueva a cargo. Eso es lo que tiene que pasar». Trump también afirmó que es «solo cuestión de tiempo» antes de que los cubano-estadounidenses puedan regresar a la isla, y cuando se le preguntó si una operación militar en Cuba se asemejaría a la captura de Maduro o al conflicto con Irán, respondió: «No puedo decirles eso».


La vida en la oscuridad: protestas y desesperación

Los apagones tienen un impacto brutal sobre la vida cotidiana. Sin electricidad, los habaneros recurren a leña o carbón para cocinar, comparten caldosas entre vecinos y pierden sus alimentos cuando las neveras dejan de funcionar. Los horarios laborales se reducen drásticamente y el transporte público colapsa. Odalis Sánchez, de 63 años, fue sorprendida en la calle con su nieto durante el apagón del 16 de marzo: «Necesito poder llegar a casa para ver qué puedo hacer. Sin electricidad, no se puede hacer nada. Mi nieto está estudiando y tengo que prepararle comida». El sábado pasado, residentes de Morón salieron a las calles para protestar por los problemas con el suministro eléctrico y el acceso a alimentos. En Centro Habana, Joani Manuel Tablada Fal describió a CNN la acumulación de basura que llega hasta la altura de las rodillas: «¡Es como si no fuéramos personas, somos animales! Qué falta de respeto».


Diálogo imposible: Cuba se prepara para lo peor

El viceministro de Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, afirmó el domingo que las fuerzas armadas cubanas están preparándose para una posible agresión militar estadounidense, aunque recalcó que Cuba es «pacífica» y no representa «ninguna amenaza». También insistió en que «el sistema político de Cuba no está sujeto a negociación» con Estados Unidos. Díaz-Canel confirmó que se han mantenido conversaciones bilaterales para «identificar problemas que necesitan solución», aunque sin precisar su alcance. El presidente cubano, visiblemente demacrado en una aparición televisiva, reconoció conversaciones que su gobierno había negado días antes. Sin embargo, tan rápido como se confirmaron las negociaciones, Trump pareció aplastar cualquier posibilidad de que condujeran a algún acuerdo. Mientras tanto, México ha enviado ayuda humanitaria y brigadas internacionales a Cuba, con la presidenta Claudia Sheinbaum reiterando el derecho de Cuba a su autodeterminación y reafirmando la posición de México como mediador en el conflicto.

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